jueves, 25 de septiembre de 2008

La vaca y el burro

Érase una vez un burro llamado Blas, cuyos orígenes de su especie venían de campesinos o payeses catalanes, con lo que dotaban al burro de una gran inteligencia, el burro solía leer un libro del autor Juan Ramón Jiménez, él lo hacía en las tardes en el campo que paseaba con su dueño, en, donde salían versos escritos, que eran dedicados al burro Platero y su amo, el libro se llamaba Platero y tú

Una tarde que paseaban él y su amo cerca del río Sella aya por Asturias, el burro a parte de ver piraguas descendiendo, vio una barca de rafting, en donde estaban descendiendo un grupo de jóvenes por el río, los jóvenes pararon a descansar, para comer, y el burro paró también a beber agua, al beber el agua se encontró con la barca cerca, y el dueño confiado que él iba a beber, y que los jóvenes, estaban durmiendo la siesta, el burro se escapo río abajo en la barca de rafting

A él le quedaban reminiscencias de un caballero andante que se llamaba Alejandro, que su afán fuera de la realidad era leer y pintar, e intruirse en el campo de la espiritualidad religiosa, en contraste con el mundo de la bohemia, por lo que el burro decidió escaparse a Madrid

Su afán una vez llegado a Madrid era subirse a una azotea de Madrid no para ver el cielo, sino para recitar versos de Juan Ramón Jiménez, y también su afán era recitar versos del quijote

A parte el burro soñaba con volar por el cielo de Madrid en su fantasía, cuando él volaba en un parapente, era volar en el universo mágico del mundo del pintor Salvador Dalí

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Érase una vez una vaca llamada Vanesa, cuya afición era la música, un día escuchó en el establo a un violinista tocando el violín, y conversando con él dedujo que él estaba muy triste porque una de sus notas de su partitura, se había escapado, por el aire, visto la tristeza del músico ella decidió perderse de su establo saltar la valla y escaparse de su grupo, sin que sospechase su granjero, (ella lo hizo mientras las demás estaban pastando), para encontrar la nota que se le había perdido al músico

Lo que la vaca desconocía es que un burro mientras que el estaba volando por el cielo de Madrid de casualidad iba a encontrar la nota perdida y hacer feliz al músico

Ocurrido esto el burro volvió con su dueño y no volvió a escaparse de sus orígenes de campesino catalán, por lo que dejó de soñar, y volvió a la realidad

Y la vaca volvió al establo para hacer feliz al granjero, y cada tarde el violinista las amenizaba, con el dulce sonido de su violín mientras ellas pastaban

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