1
Erase una vez un caballo de origen andaluz, que le gustaba exhibir sus acrobacias trotar su galope delante de la Giralda de Sevilla, el se embriagaba de su monumentalidad y belleza, mientras que su domador y su jinete se tomaba una copa de fino y le brindaba un ole a su caballo, y otro ole por contemplar dicho monumento
La sangre y el coraje lo tenían y lo mostraban dicho caballo
Un día le toco rejonear a su dueño un toro bravo en una plaza de toros, cumplido dicho rejoneo y dicho paseo mozárabe por la mezquita, le brindo a su hembra Susana, el arte y el sabor de lo taurino
2
Erase una vez un pato que vivía en las marisma de Andalucía por allá por Cádiz, a él le gusto trasladarse, porque adoraba el clima el frío y la lluvia de Galicia no le gustaban
Él había viajado a Canadá volando, y había visto y conocía un gran número de osos salvajes, que el divisaba desde el aire, exactamente igual conocía la devastadora y cruel naturaleza de las avalanchas
Pero dicho pato como buen nómada del viento le tocó un día conocer Noruega y Finlandia, volando por dichos paisajes como buen rey y señor del aire
3
Erase una vez un cerdo cuyo hábitat es Extremadura, pero que también tenía hermanos suyos allá por Salamanca, y por Lleida
Su dicha era no sufrir como sus parientes, el día que llegase la matanza a los pueblos, todo el mundo disfrutaba del jamón y conocían la calidad del jamón y su proceso de curación, pero el cerdo ya ancestral viejo y sabio, sabía que ese sería su destino engordar y sufrir, pero le dolía porque era algo que venía de él
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